31 mayo 2021

Fruta chocolateada, el mejor acompañamiento para el café

“Las cosas claras, y el chocolate espeso”. Este refrán español, cuyo origen se remonta a ni más ni menos que el siglo XVII, continúa siendo hoy tan conocido como el día en que se creó. De tradición oral, esta frase hecha se popularizó cuando el chocolate llegó a Europa; primero a España (se calcula que en torno al 1.700 se consumían más de cinco toneladas de chocolate al año), y luego al resto de países. El nuevo alimento, que causó furor entre la población, también generó algún que otro debate; por ejemplo, ¿mejor tomarlo espeso, o claro (es decir, con leche)?

Mientras que en España la tendencia era espesarlo, en otros países, como la vecina Francia, el chocolate se diluía con la leche y, por tanto, resultaba mucho más líquido. De esas disputas entre unas y otras formas de ingerir el chocolate nacería entonces el refrán “las cosas claras, y el chocolate espeso”, que quiere decir que es mejor ser claro cuando se habla de lo verdaderamente importante, sin invenciones, miedos o preocupaciones. Una frase hecha que, en definitiva, pone el foco en la importancia de llamar a las cosas por su nombre. Especialmente, si hablamos sobre el suculento chocolate.

El chocolate sigue siendo, hoy en día, objeto de debates. Pero no precisamente por cómo consumirlo (nos encanta en la forma que sea), sino por lo difícil que resulta elegir entre la variedad de productos que tenemos a nuestra disposición: chocolate a la taza, en tableta; dentro de una napolitana; para acompañar una merienda; combinándolo con otros manjares, como las frutas con chocolate… ¿Qué tipo de chocolate elegir y cuándo hacerlo? Por ese camino discurren, a menudo, los debates en torno al cacao.

De hecho, el chocolate se considera un producto saludable que se puede ingerir de forma habitual, aunque, eso sí, conviene saber que los productos que llevan más de un 85% de cacao son los más adecuados, es decir, lo que comúnmente se conoce como “chocolate negro”. No entraría en esta categoría, generalmente, el chocolate con leche, ni aquellos productos con un elevado porcentaje de azúcar (y mucho menos con aceite de palma).

Una opción deliciosa para disfrutar del chocolate sin perder el toque dulce son las frutas con chocolate: naranja con chocolate, higos con chocolate, dátiles con chocolate… Y es que, aunque quizá no lo pueda parecer, las frutas recubiertas con chocolate tienen una larga tradición, cuando un desconocido pastelero, hace ya unos siglos, decidió bañar trozos de frutas con chocolate (menuda rica idea tuvo). Los postres con naranja y chocolate, de hecho, son bastante frecuentes en la actualidad, y sin duda beben de esta herencia de mezclar los frutos con el cacao.



¿Cómo disfrutar de la sobremesa al máximo? Con frutas chocolateadas

Las frutas con chocolate, o frutas chocolateadas, suponen una dulce locura de sabores y contrastes. Se han convertido, además, en el mejor acompañante de las sobremesas, ya que chocolate y café maridan a la perfección, y la combinación de ambos potencia la experiencia haciéndola todavía más deliciosa.

¿Cómo se combina, por ejemplo, un dátil con chocolate? Fácil. Se recubre el dátil natural con una cobertura de chocolate negro. Lo ideal es que la proporción de cacao que encontremos en las frutas con chocolate sea equilibrada; algo que solo se consigue en los productos artesanos que cuentan con una larga trayectoria a sus espaldas y con la especialización y calidad como bandera indiscutible de su marca.

El café, que resulta también otro habitual de nuestra dieta diaria, suele ser una bebida a la que recurrir en el desayuno, pero también después de una comida. Inyecta la suficiente energía para ayudarnos con el resto de la tarde, que buena falta nos hace en muchas ocasiones. Si le sumamos uno de estos placeres chocolateados, el momento del café de después de comer adquiere directamente otra dimensión.

Al tiempo que tomamos nuestra taza de café maridado, por ejemplo, con una pieza de naranja con chocolate, podemos aprovechar para ponernos al día de las últimas noticias, charlar con nuestros compañeros o familia, o, incluso, leer un capítulo de ese libro al que estamos enganchados. Tan importante como concentrarnos en nuestras tareas y deberes es también tomarnos, de vez en cuando, merecidos descansos. Es más: los estudios científicos avalan lo positivo y beneficioso que resulta, después de algunas horas de trabajo intensivo, despejar la mente durante unos minutos. 

Una fruta chocolateada junto a un café se puede convertir en el necesario break que todos necesitamos de vez en cuando: apetecible y sabroso. Sí, lo sabemos: la sobremesa se convertirá, a partir de ahora, en uno de los mejores momentos del día.


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