28 enero 2021

Higos secos y queso: una amistad para toda la vida

La personalidad de los higos secos es inconfundible. La vigorosidad que aporta su equilibrio de texturas y sabores les hace protagonistas de cualquier comida. Se trata de uno de los frutos más versátiles que existen pues es capaz de darle un toque dulce a la sobremesa o el pistoletazo de salida a una velada inolvidable servidos en una tabla junto a varios tipos de queso. 

Toda una experiencia para el paladar. Así lo constata Niki Segnit en su Enciclopedia de sabores, y no es de extrañar que sea una de las combinaciones premium por naturaleza en el mundo. Podríamos definirla como una amistad de toda la vida, aquella que cada vez que se reúne, siente que, a pesar de que el tiempo pase, nada ha cambiado.

Dentro de la gran extensión de variedades de quesos, el queso de cabra, el queso fresco, el azul y el curado, son los mejores compañeros de los higos secos y, por ende, nuestros panes de fruta.

CON QUESO DE CABRA

Suele coronarse como la combinación ganadora. La textura cremosa del queso de cabra junto a su característico sabor le convierten en el acompañante más alabado. Este tipo de queso ofrece la posibilidad de servir platos tanto en frío como en caliente, dependiendo del resultado final que se busque.

Es imposible resistirse a los higos secos rellenos de queso de cabra. La receta consiste abrir cada uno de los frutos e introducir una cucharada del queso en su interior. Después, se calientan en el horno a 180ª aproximadamente 10 minutos. Los comensales disfrutarán de una explosión de sabores en su paladar.

Podemos recrear la misma receta en frío, añadiendo una gota de vinagre balsámico y, para poner el broche de oro al aperitivo, se recomienda rallar pistachos encima de los higos para potenciar las sensaciones.

Idea de presentación.

CON QUESO AZUL

Existe una gran variedad de quesos azules: Cabrales, Roquefort, Bleu d'Auvergne... La apuesta más segura para lograr la unión definitiva es el queso Stilton, así lo constata Segnit en su libro. Si deseamos alcanzar un nivel superior, el mejor amigo de este aperitivo es el vino de Oporto. 

Llevar una vida saludable de la mano de los higos secos también es posible, además de las propiedades que poseen (link anterior post), añadirlo en las ensaladas es una idea fantástica, sobre todo, aquellas de hojas robustas. Aquí va un pequeño secreto: aderézalas con vinagreta de oporto, aceite de oliva y aceite balsámico para disfrutar a la vez que cuidas tu cuerpo.

CON QUESO FRESCO

Los habitantes de las zonas de Oriente próximo, donde abundan los higos, suelen decantarse por esta unión como desayuno. Consumen ambos productos frescos, sin cocinarlos, añadiéndole un poco de miel para conseguir un sabor más bien agridulce, a medio camino entre dulce y salado.

Aunque es posible darle una vuelta a esta costumbre y recrear platos en los que sea posible echar ingredientes al gusto, como, por ejemplo, las pizzas. A través de esta combinación se consigue darle un cambio de aires a cualquier receta.

CON QUESO CURADO

No lo recomendamos sólo nosotros, también el consorcio del queso parmigiano-reggiano. La institución aconseja los higos, las avellanas y las ciruelas como acompañamiento para sus parmesanos de 24-28 meses. Trasladando su propuesta hacia los horizontes de nuestro país, todo apunta a que la combinación con queso manchego será todo un éxito.

Y para los amantes del riesgo, es posible dar un paso más y casar los higos con un buen jamón serrano, aunque dicha unión merece una entrada completa para ella.

La versatilidad de los higos aporta un extra de calidad a nuestros productos convirtiéndolos en el aperitivo estrella de cualquier comida. Es tiempo de estar en casa, con los nuestros, ¿por qué no darle un toque premium a nuestra mesa?

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